Recuperar una instalación tras una inundación: claves para retomar la operación de forma segura

Controlar los riesgos, limpiar, desinfectar y secar correctamente son etapas esenciales para proteger a las personas y recuperar la continuidad operacional.

Una inundación no termina cuando deja de llover. El verdadero desafío comienza al recuperar la instalación de forma segura, especialmente cuando pueden permanecer humedad, microorganismos, barro contaminado, daños eléctricos o riesgos estructurales.

Con más de 44 años de experiencia y presencia nacional, LIMCHILE cuenta con protocolos, equipos especializados y personal capacitado para apoyar la recuperación de hospitales, bodegas, espacios de retail, oficinas e instalaciones industriales.

Antes de iniciar cualquier intervención, el cliente debe informar las condiciones del recinto y autorizar el ingreso una vez controlados los riesgos estructurales, eléctricos, químicos y operacionales. A partir de esta autorización, LIMCHILE coordina el alcance del servicio y activa el protocolo correspondiente.

El procedimiento cambia según el origen y nivel de contaminación del agua, los materiales afectados y el tipo de instalación. Una vez evaluado el escenario, se despliega una cuadrilla especializada con bombas de succión, equipos de extracción, herramientas, productos específicos y elementos de protección personal adecuados.

La recuperación considera aislar el área, identificar el origen del agua, retirar el líquido acumulado, el barro y los residuos, limpiar las superficies, desinfectar cuando exista riesgo sanitario, controlar la humedad y realizar una inspección final.

Una instalación puede verse limpia y continuar presentando riesgos. Por eso, antes de retomar las actividades se debe verificar que el recinto esté seco, que no exista moho visible ni olores persistentes, que los residuos hayan sido retirados y que los sistemas críticos estén operativos. La autorización para reabrir corresponde al responsable de la instalación y a las áreas técnicas competentes.

A raíz de las lluvias y sistemas frontales que han afectado distintas zonas del país, los equipos de LIMCHILE han respondido ante contingencias por inundación en instalaciones de alta exigencia, coordinándose con clientes y áreas técnicas para recuperar espacios críticos.

Hernán Mena, gerente de Operaciones de LIMCHILE, explica que “recuperar una instalación después de una inundación va mucho más allá de retirar el agua. Significa controlar los riesgos, gestionar la contaminación cuando exista, proteger a las personas que intervienen y ejecutar un proceso técnico que permita devolver el recinto a condiciones seguras para reanudar su operación”.

La experiencia acumulada por LIMCHILE en las zonas Norte, Centro y Sur del país ha permitido fortalecer sus protocolos y actuar de manera rápida y coordinada frente a eventos que pueden comprometer la continuidad de servicios esenciales.

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